El grito de la generación incompleta

Cientos de miles de personas se congregaron ayer en Madrid para pedir el cambio de la ley del aborto. «No hemos conocido al 30% de nuestra generación», denuncian los jóvenes

El «sí a la vida» volvió a ser una gran fiesta ayer que congregó a cientos de miles de personas, según los organizadores. Como ya ocurrió en la marcha del pasado mes de noviembre, la música y el buen ambiente acompañaron una mañana soleada, aunque fría en Madrid. Pero sin duda en esta ocasión el protagonismo fue de los jóvenes, de esa juventud que, como proclamó Patricia Trigo, estudiante universitaria, está incompleta: «No hemos conocido al 30 por ciento de nuestra generación», aseguró con rotundidad desde el escenario situado en la Puerta de Alcalá y que estaba rodeado de banderas blancas que ondeaban niños, familias y mayores. Sólo un par de horas antes en el arranque de la calle Alcalá se iniciaba la manifestación contra la actual ley del aborto. En la cabecera, una sola frase: «Cada vida importa». Éste es el mensaje que cuarenta organizaciones provida envían a la sociedad y, en especial, al Gobierno de Mariano Rajoy.

Antes de que el reloj marcara las 12 del mediodía, cientos de jóvenes con petos amarillos se congregaban en los alrededores de la plaza de Cibeles, repartían banderas, camisetas y paraguas blancos; también solicitaban algún que otro donativo a cambio de un pin con el logo de la marcha. El inicio de la manifestación lo marcaba el movimiento del autobús que ejercía de anuncio gigante. Unos metros más atrás, los representantes de las entidades convocantes daban los primeros pasos. En el centro, Benigno Blanco, presidente de Foro de la Familia, flanqueado por Álvaro Ortega y Duarte Falcó, dos jóvenes cuya inquietud por defender al no nacido les llevó a crear la asociación MásVida hace sólo unos años. En esa primera fila también se agrupaban Antonio Torres y Carmina García-Valdés, de la Fundación Red Madre; el presidente de la Universidad Católica de Murcia, José Luis Mendoza, y Remedios Losada, portavoz de Aesvida, que justificó su asistencia por «la necesidad de que se produzca un cambio y el Gobierno cumpla con su promesa electoral». También en esa primera línea avanzaba Alicia Latorre, madre de siete hijos y presidenta de la Federación de Asociaciones Provida. Al llegar a la plaza de la Independencia, ella fue una de las primeras en tomar la palabra: «Hay que acabar con las leyes que legitiman la muerte de los concebidos, con el desprecio a la vida del ser humano. No vamos a encogernos de hombros ante esta tragedia; un holocausto silencioso y consentido». Sus palabras iban seguidas de música, aplausos y diferentes proclamas de los asistentes: «¡Aborto no, vida sí!» y «¡Viva la vida!» fueron los más repetidos. Además de niños a hombros y banderolas, también recorrieron la calle de Alcalá diferentes pancartas que, sobre todo, reflejaban el descontento de una parte de la sociedad que se siente engañada. «#YorompoconRajoy», «Ni aborto del PP, ni aborto del PSOE», «La vida empieza en la concesión, ¡no en el consenso!» y otras frases menos políticas como «Antes de abortarlo ponte en sus zapatos», «yo también fui embrión» o «el aborto no es un derecho, es una aberración», entre otras.

Los testimonios de Dalila que abortó hace unos años y ahora es madre, y de Marta, que concebió a su hija cuando era una adolescente de 17 años, dieron el punto más emotivo a la mañana. El vídeo de Marta contando su historia se ha hecho viral y ya cuenta con más de 200.000 visitas. Y es que esta madre adolescente forma parte de esa generación diezmada a la que también hizo referencia otro universitario, Manuel Ruiz, que dio un paso al frente al grito de: «Yo doy la cara por la vida, yo soy la generación provida». Y aseguró que conoce «el sufrimiento de las madres que acuden a los abortorios». Tras la intervención del joven, fue Benigno Blanco el que tomó la palabra e insistió en el elevado número de abortos que se han practicado desde que se aprobó la ley en 1985: «Es la población de Zamora, Valencia, Granada, Soria, León y Sevilla junta. No debemos olvidarlo a la hora de votar». También hizo una alusión en su intervención a la decisión del Tribunal Constitucional «que lleva cinco años sin pronunciarse (sobre la «ley Aído»). Magistrados, no nos defraudéis».

Pasadas las dos de la tarde, la concentración llegó a su fin, siempre con música. El artista Tito Losada, acompañado con su guitarra y su equipo, aportó el punto flamenco. Como colofón final, dos chicos acompañaron al presidente de la Cope, Fernando Giménez Barriocanal, en la lectura del manifiesto. «No vamos a acostumbrarnos al aborto; no vamos a callar ante el abandono de la defensa de la vida por parte de los gobernantes; no vamos a dejar solas a las mujeres embarazadas», decía bien alto otra de las voluntarias que leyó parte del documento.

«Recurrimos nueve artículos; aún quedan ocho»

A la marcha también acudió un grupo de parlamentarios provida, entre ellos varios diputados y senadores del PP. «Nosotros recurrimos al Constitucional nueve artículos y aún quedan ocho», afirma el senador Luis Peral. Junto a él, acudieron Eugenio Nasarre, Javier Puente, Ángel Pintado, Luis Azpiroz o Gari Durán. A la concentración también asistieron Esperanza Aguirre y el ex eurodiputado Jaime Mayor Oreja.

La Razón