¿Por qué acudir el 28N?

Porque no podemos permanecer impasibles ante las nuevas imposiciones ideológicas contra la vida.

Porque los niños en el vientre materno y nuestros ancianos y enfermos necesitan que alguien los defienda: nosotros somos su voz.

Porque nadie puede impedir que se informe y ayude a las mujeres que se encuentran solas ante un embarazo inesperado.

Porque nadie está legitimado para decidir sobre la muerte de un inocente.

Porque hay enfermos incurables, pero no hay enfermos «incuidables».

Porque esta sociedad envejecida necesita la sonrisa de los niños.

Porque no podemos esperar que otros actúen por nosotros: cada uno de nosotros es indispensable.

Porque la espiral de la muerte no tiene fin si no interponemos la barrera de la vida.

Porque, si no es ahora, ¿cuándo?, si no eres tú, ¿quién?

Porque somos más.